30 de abril de 2012

Ser tita mola un puñao

Este fin de semana he podido confirmarlo: no soy la única a la que le mola un montón ser tita. Hay quien me puede decir que ser madre es mejor o quien le dé lo mismo tener sobrinos o no, pero a día de hoy, yo os aseguro que la opción perfecta es lo de ser tía (o tío).

Todos son ventajas: tus sobris quieren ir contigo, los llevas al parque, les compras gusanitos y helados, les eliges ropita graciosa cuando son pequeños, les enseñas canciones tontas.... Y cuando se ponen hinchosos por las noches, tú duermes plácidamente en tu cama mientras sus padres pasan las noches en vela.... Es perfecto! (Mi hermana mayor de esta me cuelga!, con la semana que lleva mi sobrina con la varicela...) 






Y la ilusión con la que se vive la llegada de un nuevo sobrinito al mundo, qué? Qué me decís de eso? No lo cambiaría por nada! Las horas de espera en el hospital, el plantón delante de la puerta del paritorio para poder verle por primera vez, los primeros "pues se parece más al padre que a la madre...."





Maite tuvo la gran suerte de vivirlo la pasada semana, y me pidió esta tartita para que la nueva mami se recupere de la cesárea dulcemente.






Enhorabuena a toda la familia! Seguro que Miguel, en su escasa semana de vida, ya os ha traído muchas alegrías.


Espero que os guste!



2 comentarios:

  1. Que sencilla y bonita a la vez, es preciosa.

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  2. Gracias Conchi! Me he pasado por tu blog, qué cosas más ricas haces!!
    Un abrazo!

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Gracias por dejar tu comentario, los leo todos y me animan a seguir adelante cada día.