La tarta que os enseño hoy creo que ha sido la que más me ha impresionado de mi historia tartil. Incialmente era una tarta para 60 comensales, pero se me fue la mano.... y terminó pesando 8 kilos cuando terminé de decorarla.
Cuando la madre de Martina me la pidió me dio bastante miedito, porque era un gran día para ellos y todo tenía que salir perfecto. En mi visita a Madrid me compré el súper molde de 28cm de diámetro para hacer el piso de abajo, porque no estaba segura de si con los que yo tenía conseguiría las 60 raciones.
Respecto al diseño, me lo dejaron a mí, las únicas consignas eran blanco y rosa, lo demás, a mi antojo. Decidí este estilo sencillo y elegante para que destacaran los zapatitos y el medallón.
Mientra iba montando los pisos una vez forrados en fondant, me temblaban las piernas, y hasta el pulso! Tengo a mi señor esposo de testigo, que tiene el cielo ganao conmigo (me pongo realmente insoportable cada vez que tengo una tarta complicada entre manos, no me aguanto ni yo!)
Por dentro combinamos dos sabores distintos: súper brownie chocolatoso por un lado, y bizocho de limón relleno de chocolate y fresa por otro.
Al día siguiente, la madre de Martina me escribió para contarme que todo fue genial y que la tarta les gustó mucho a todos. Fue una gran satisfacción saber que tanto esfuerzo había merecido la pena.
Espero que os guste!!
